Belleza a flor de piel, Tailandia

Este antiguo reino, jamás colonizado por ninguna potencia extrajera. Impresiona por su pueblo fiel a sus creencias ancestrales, unas playas impagables y sus bellísimas ciudades abarrotadas de templos y jardines habitados por dioses y entidades terrenales.

Thailandia, se presenta como el paradigma del exotismo por antonomasia. Enclavado en un área geográfica tradicionalmente convulsionada por la inestabilidad política, el reino de Siam logró mantener la Independencia durante la época de las colonias y ha escapado a las guerras que azotaron Indochina durante buena parte del siglo XX.

Todo ello sumado a su situación estratégica en el sistema de comunicaciones aéreas del Sudeste asiático y al carácter afable de sus habitantes, ha contribuido a situar a Thailandia como uno de los países más deseados y visitados por los que desean descubrir el exotismo de Asia.

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Los chinos constituyen en Bangkok una comunidad próspera que controla buena parte del comercio local. Curiosamente en el barrio chino de la ciudad se encuentra el Wat Trai Mit, que significa Templo de los Tres Amigos y que alberga en una de sus capillas el famoso Buda de Oro, de tres metros de altura y 5 toneladas de peso.

Se descubrió fortuitamente en 1955 bajo una espesa capa de estuco con el que se había cubierto en 1767 para evitar una expoliación de los enemigos tradicionales del reino de Siam: los birmanos. Hoy, y en las salas contiguas, se pueden observar distintas estatuas de Buda que los fieles cubren con fragmentos de pan de oro como ofrendas.

La ciudad posee muchos y muy variados templos. Pero sin duda los que más sorprenden son el conjunto formado por el distrito del Palacio Real y el Wat Po, o Templo del Buda en reposo.

Más al Norte se encuentra Chiang Mai, la segunda ciudad del país. También conocida con el sobrenombre de “la Suiza de Oriente” haciendo referencia a las montañas que la rodean, además de sus atractivos templos, constituye una magnifica base de operaciones para visitar las tribus del Norte y algunas de las zonas más bellas del país.

En el Sur del país, unida a la península de Ma-laca por un puente, se encuentra la isla Phuket, a ochocientos kilómetros de Bangkok. Su riqueza le viene dada por sus minas de estaño y el caucho, aunque últimamente se esta desarrollando una floreciente industria turística debido a los encantos naturales de la propia isla y sus alrededores, a las hermosas playas de que dispone la posibilidad de efectuar excursiones a diversos puntos de interés.



Una visita obligada merece la bahía de Phang Nga situada a 75 kilómetros al Noroeste de la ciudad de Phuket. El trayecto suele cubrirse en autocar y posteriormente a bordo de unas motoras. En un principio, el paseo transcurre por una serie de canales bordeados por la verde vegetación que se refleja en las aguas.

Posteriormente, por el interior de una cueva de estalactitas con salida exterior por los dos lados. Y una vez atravesada ésta se presenta uno de los espectáculos paisajísticos más espectaculares del planeta. A partir de ahora el paisaje se ha vuelto grandioso, de una belleza encantada. Aguas, cielos y montañas se funden en el entorno.

Un entorno que se debe de admirar globalmente, panorámicamente, en toda su extensión. Un sinfín de pequeñas moles de rocas calcáreas surge de las verdes aguas para formar una sinfonía pétrea cubierta en parte por la vegetación existente.

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