Un pájaro inocente herido de una flecha guarnecida de acero y de plumas ligeras, decía en su lenguaje con amargas querellas:
Pero no, no es extrańo que así barbaros sean aquellos que en su ruina trabajan y no cesan: los unos y los otros fraguan armas para las guerras, y es dar contra sus vidas plumas para las flechas.
El pájaro herido de una flecha
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El pájaro herido de una flecha