Un pedazo de Roma en África

Dougga:


Viaje a uno de los yacimientos arqueológicos más interesantes y mejor conservados de Túnez.

Pese a todos sabemos que el dominio del Imperio Romano llego hasta África, cuesta imaginar que en Túnez haya habido, en algún momento de la historia una civilización tan diferente a la que hoy existe. Y sin embargo, Dougga es uno de los más extensos y mejor conservados restos que se conocen.

Thugga (que quiere decir roca) era el antiguo nombre de esta bella ciudad, hoy llamada Dougga, ocupada por los romanos en el año 46 a.C. y enclavada en la antigua vía romana que llevaba de Cartago a Tebessa.

Sin embargo, pese a que su época de esplendor durante los siglos II y III d.C. han dado fama a su nombre, su historia se remonta muchísimos años atrás, cuando era residencia de los príncipes numidas.

Dougga es hoy considerada uno de los más extensos y ricos yacimientos arqueológicos de Túnez y uno de los mejor conservados. Y sus excavaciones, que empezaron entre los años 1882 y 1889, no han cesado de descubrir nuevos edificios que ayudaran a comprender un poco más la vida de aquellos tiempos, aún hoy indescifrable para la inmensa mayoría de quienes las visitan.

Ruinas soberbias, un teatro armonioso que data del 168-169 d.C. y que fue edificado junto con el Capitolio y la Basílica por la familia de los Marcinios, rica, noble y respetable.

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El teatro en cuestión una edificación más de entre las bellísimas edificaciones que completan la visita y aún hoy utilizado para algunas representaciones tenia capacidad para unos 3.500 espectadores que se sentaban ordenadamente en 19 pisos de gradas y que podían contemplar el imponente escenario sin trabas de ninguna clase.

El edificio, asentado sobre la roca viva, y sus columnas corintias, altísimas, podían divisarse desde la lejanía.

Dougga fue conquistada por el rey numidio Masinissa entre los años 160 y 165 a.C., y sus sucesores, en lugar de enzarzarse en interminables batallas, se unieron a los romanos en su lucha contra los cartagineses, de tal manera que la ciudad fue anexionada a las provincial romanas en África alrededor del año 46 a.C., fecha que marca el comienzo del esplendor de Dougga.

Después fue ascendida a la calidad de "Municipio" bajo el mandato de Séptimo Severo y posteriormente a "Colonia", en el 261 d.C.

Y aún hay más: los restos del antiguo hipódromo (construido dentro de una fortaleza), el Macellum, del 166, lugar destinado a centro comercial y que en su día albergaba tiendas y negocios, las cisternas de Ain Mizele, el Templo de Minerva o el Circo, así como algunas casas particulares, como las de Triolio (una de las mejor conservadas y más grandes de la ciudad) o la de Dionisio y Ulisses, o la del laberinto, una de las más bellas y elegantes de la ciudad; la iglesia paleocristiana de tres naves o el cementerio pagano y los muros, construidos en la época numidia, emanan una sensación de quietud y de eternidad que raramente encontraremos fuera de Dougga.

Será la estupenda conservación de estas piedras milenarias, algunas de ellas con más de 2.000 altos a sus espaldas, que no relatan como quisiéramos la historia que han vivido y bajo las cuales se extiende un verde altiplano en el que hoy, igual que entonces, los pastores conducen a sus ovejas para que se alimenten a la sombra de estas piedras cargadas de historia.

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