La autocritica negativa no patológica

La autocritica negativa no patológica es, con frecuencia, uno de los factores que interfiere en el atenimiento de la felicidad. Quienes tienen baja autoestima por lo general se evalúan negativamente, exacerbando lo malo y minimizando las virtudes. Así, si no terminaron la carrera, se definen como fracasados o estúpidos; si están llenitos se definen como cerdos, etc.


Por supuesto, esta manera de concebirse implica que no deberían nunca recibir un premio (ser felices), sino que, por el contrario, merecen ser castigados, y por ello solo se fijan en lo malo que les ocurre.


Este tipo de crítica hacia uno mismo nace en la etapa afectiva y de socialización más temprana. Al principio son introspecciones de los mensajes verbales y no verbales de las figuras más significativas a lo largo de todo el proceso de socialización (padres, familia, etc.); durante nuestra infancia nos enseñan que conductas son aceptables, cuales son peligrosas y cuales son moralmente reprobables.

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De esta manera retenemos el recuerdo, consciente o inconsciente, de todos aquellos momentos en que nos sentimos mal por haber sido reprobados. Si permitimos que estos auto-mensajes descalificativos y derrotistas predominen en nuestro almacén mental, nuestra aceptación de nosotros mismos se resentirá, a no ser que aprendamos a detectarlos, cuestionarlos y cambiarlos mediante una introspección realmente objetiva (y no hay nada de malo en decirte que eres muy bueno en algo.


Olvídate de la modestia), en otras palabras, elimina de tu vocabulario (con dedicatoria para ti mismo) los términos absolutos como: todo, nada, nadie, todo el mundo, nunca, siempre; y palabras peyorativas como: fracasado, payaso, desgraciado, estúpido, torpe, etc.


Peor aún es cuando una persona se sabotea a sí misma: si algo bueno le ocurre, lo echa a perder de cualquier manera (Si hace un pastel delicioso, lo único que ve es que no se esponjó parejo, o no le parecerá suficientemente dulce, etc.); si ve venir algo bueno, hace hasta lo imposible para que no le llegue (si quien le gusta muestra interés en ella, se empecinara en mostrarle su lado más oscuro o lo peor de sí para que se vaya); si alguien a quien quiere tiene broncas o es infeliz, se "solidariza" y pospone su propia felicidad hasta que la otra persona salga de ese estado.


Como ves, con frecuencia nosotros mismos nos ponemos obstáculos en el camino para ser felices por una creencia absurda de que no lo merecemos porque somos incapaces, inferiores o malos. Seguro conoces a alguien que teniendo todo para ser feliz, se empeña en ver el pelo en la sopa y nada más. Pregúntate si tu lo haces, y de ser así, corrígelo.

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