Los gansos y las grullas, fábulas de Esopo

Los gansos solos en un prado varios cazadores acudieron allí y asestaron sus tiros a las bandadas.


Las grullas, percibidas del peligro, partieron a volar, fiadas en su ligereza; más los gansos, que son gente reposada, perdieron su libertad por ser pesados.


"En un pueblo revuelto, siempre es la gente lista la que se escapa"

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