¿Por qué nos cuesta tanto pedir perdón?

Pedir y otorgar el perdón es un acto que puede darse entre individuos ligados emocionalmente (familiares, pareja, amigos), laboralmente, entre extraños, grupos o naciones; no obstante, si hiciéramos una encuesta entre todas las personas que conocemos y les preguntáramos que es lo que menos dicen, encontraríamos que es el “perdón" y "te perdono".


¿Por qué nos cuesta tanto pedir perdón? Esa palabra no es un insulto porque no ofende a quien la recibe y no es complicada de pronunciar, entonces, ¿Por qué es tan difícil?


Estas son algunas de las razones más comunes:

Orgullo: Seria admitir nuestra parte.
Deseo de invulnerabilidad: Creemos que nos hace débiles ante el otro.
Posición: Nos parece que es elevar al otro por encima de nosotros.
Razón: Parecería que implica que el otro tiene la razón indiscutiblemente.
Miedo: Nos sentimos cobardes, como que no guardamos nuestra posición celosamente.

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En una discusión podemos sacar toda la furia que llevamos dentro; podemos insultar, gritar, mentir, tergiversar e incluso golpear, y nos convertimos en energúmenos que reprochan hasta la cosa mas insignificante. Nos justificamos diciendo que fue la otra persona quien empezó, que nosotros estábamos muy tranquilos hasta que ese alguien vino a tocarnos la fibra más íntima y sensible; o alegamos que estábamos cansados debido al exceso de trabajo, al escándalo de los niños, por culpa del tráfico, etc.


Cualquier excusa es buena para dejar salir al demonio que llevamos dentro y permitir que junto con el campee la intolerancia, la cerrazón y un sentimiento de destrucción masiva al más puro estilo de Rambo, anulando la posibilidad de decir en voz alta lo que es justo, bueno y lo cínico que pudiera recomponer el equilibrio: pedir perdón o perdonar.


Y antes de que esa palabra tan humilde, que puede arreglarlo todo, salga de nuestra boca, preferimos sentirnos mal, tristes y avergonzados. Preferimos encerrarnos en una burbuja emocional aislada para seguir "rumiando" los terribles agravios y ofensas de las que fuimos objeto, haciéndonos las victimas y echándole la culpa al otro. Y todo por no admitir que pedir perdón o perdonar no nos hace menos y si provoca cambios en las personas.


Existen cuatro motivaciones básicas para pedir perdón:
• Porque lamentas haber causado sufrimiento aunque haya sido sin querer o de manera inevitable.
• Para evitar que una relación se fracture, o para rescatarla.
• Para eludir o reducir un castigo.
• Para descargar una sensación que te agobia, una conciencia culposa, un sentimiento de vergüenza que puede deberse a
situaciones tan inocuas como olvidar una película que ibas a prestar.

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