La damisela comadreja, tan delgadita y tan flexible, entró y en el granero por un agujero muy angosto. La pobre había estado enferma; pero allí, viviendo a sus anchas, comió cuanto halló sin pedir permiso, el tocino y los bichos vivientes...a todo le dio fin. ¡Así se puso de rolliza, rechoncha y mofletuda!
Y se dijo:
Esta es la salida, no me cabe duda, por aquí entré hace cinco o seis días.
Un ratón que la había estado observando y ahora era testigo de sus angustias, le dijo:
Cuando entraste no tenias el vientre tan repleto. Tendrás que estar en ayunas otra semana para escapar.
Protestó la comadreja:
Pero me encontraran aquí los dueños de este agujero
Contestó el ratón:
Lo que te está sucediendo les pasa a todos los que se roban las provisiones ajenas, que otros han reunido con mucho esfuerzo...
Fábula de la comadreja en el granero
"Cuando se comete un robo, suele ser fácil entrar, pero difícil salir. Al entrarse llegan con las manos vacías y al salir se va cargando un saco pesado"
Escribe tus comentarios en
Fábula de la comadreja en el granero