Cómo se puede detectar la tartamudez en los niños

A partir de los 18 meses los niños pueden empezar a tener dificultades con el habla. Pero en cierta forma es habitual que estas se presenten entre los dos y los siete años y que desaparezcan de forma espontanea.

Cómo ayudar a un niño con problemas de tartamudez
Cómo ayudar a un niño con problemas de tartamudez
Para que distinguir la gravedad de la situación y actuar en consecuencia checa lo siguiente:


• Un niño con dificultades transitorias tendrá problemas con algunas palabras ocasionales. Un pequeño que tiene tartamudez leve tenderá a repetir silabas con frecuencia. Pero si el problema es grave, además, experimentara bloqueos del habla repetidamente.

• Si el pequeño tiene dificultades puede vacilar al hablar e introducir repeticiones (del tipo de “eeehhh”). Cuando hay un trastorno más severo el pequeño experimentara tensión muscular en los labios y la boca, parpadeara y cerrara los ojos con fuerza. En casos más graves también puede hablar con un tono de voz más agudo mientras dura el tartamudeo.

• En un niño con dificultades transitorias, los problemas con el habla se hacen más evidentes cuando está cansado o muy emocionado. Los pequeños con tartamudez leve o grave las dificultades ocurren la mayoría de las veces.

• Los niños que tienen tartamudez leve o grave algunos se muestran preocupados, avergonzados y, en los casos más graves, experimentan miedo a hablar.

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¿Cómo ayudar a un niño con problemas de tartamudez?




Los niños siempre aprenderán por imitación, en especial de las personas que más aman y admiran, como los son sus padres.


Transmítele calma



Nunca le pidas que hable más despacio, que respire, o que repita lo que esté diciendo. Es mejor que tú y tu pareja sean los primeros en acostumbrarse a hablarle pausadamente, lo cual animará a tu hijo a hacer lo mismo. Si el niño no está tenso, respirará más profundamente, podrá relajar los órganos articulatorios y controlar más eficazmente la tartamudez.


Darle confianza



Nunca lo juzgues, tampoco te impacientes. La herramienta más poderosa para que tu pequeño se relaje y aumente su fluidez verbal es hacerle ver que sus padres lo aman incondicionalmente y que lo aceptan tal como es.


Ofrécele tú tiempo



Una excelente idea es dedicarle por lo menos una hora cada día y siempre a la misma hora. Durante ese tiempo, deja que él decida qué hacer, quizá quiera hablar o prefiera estar en silencio, jugar contigo o hacerlo solo. El objetivo es que tu pequeño comprenda que sus padres disfrutan estando en su compañía, aunque sea en silencio y demás reforzarán más su autoestima.


Enséñale a quererse



Lo más probable es que tu hijo se ponga muy nervioso cuando no logra expresarse con facilidad y quizá se enfade consigo mismo, será tu conducta la que le servirá de apoyo y estimulo. Debes de mantener una actitud relajada, mostrando que estás atento(a) al contenido de lo que dice más que a sus dificultades, el niño establecerá una mejor relación consigo mismo y, al relajarse, logrará mayor fluidez en el lenguaje.


No preguntes ni le interrumpas



Es muy importante que el pequeño se sienta escuchado y que pueda expresar sin prisas, sus ideas y emociones. A veces las preguntas desorientan y comprometen a los niños; por eso, es mejor no interrumpirlo, dejar que acabe de decir lo que está pensando y hacerle algún comentario al respecto que le permita darse cuenta de la atención que le has prestado.

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