No hay lugar para los lamentos, ni para los lloriqueos, pues esto se hubiera previsto antes que sucediera, para admitir un error solo cabe la cordura, la autocrítica y la firmeza.
Consejos prácticos para lograr admitir plenamente un error:
• Vencer el orgullo, pues de antemano se sabe que se debe pedir una disculpa al o los afectados por el error cometido.
• Tratar de salvar un poco de lo que se tenía antes del error cometido, al menos el respeto y el honor.
• Procurar no omitir ninguna de las causas por las cuales se cometió el yerro, es mejor para analizar las causas por las que se llegó a ese punto, así sería más fácil tratar de evitar cometerlo nuevamente.
• Existe una teoría utilizada por las personas perfeccionistas, aquella que dice que para aprender primero se debe equivocar, es cierto que nace sabiendo sobre alguna situación específica, pero más cierto es que entre más se vive más se aprende, por lo que el continuo equivocarse y acertar van implícitos con el aprendizaje de vida.
• La disciplina es uno de los dones más importantes de las personas deseosas de aprender, el equivocarse forma parte del aprendizaje, sin los tragos amargos no se puede saborear la miel de la victoria.
• Existen mil y un situaciones que se pueden prestar a yerros, por no decir que prácticamente todo lo hecho por el ser humano está lleno de imperfecciones, salvo la naturaleza, pues esta es perfecta, de hecho se debiera aprender de su orden, disciplina y armonía para tratar de ser perfecto.
Se debe utilizar toda la honestidad posible para admitir un error, aunque también se debiera guardar la experiencia vivida para no volverlo a cometer.