Cierto día un presumido pavo real extendiendo su espléndida cola delante de una grulla, ridiculizaba y se burlaba en soberbio tono el pobre ropaje ésta.
¡Calle, calle!
¿Que se figura el inocente? ¿Cree acaso, preferible pavonearse todo tiempo y ser admirado por los niños, levantar vuelo sobre las nubes siendo la envidia de los sabios?
"El pavo real tuvo siempre el defecto de confiar demasiado en la eficacia del sastre"