Hacen cosas por sus hijos.
Sus hijos pueden confiar en ellos.
Respetan la individualidad de sus hijos.
No inspiran temor sino amor.
Dan buenos ejemplos.
Son buenos compañeros y realizan actividades con su hijo.
Están casi siempre de buen humor.
Demuestran cariño por sus hijos.
Simpatizan y se preocupan por sus hijos cuando estos están lastimados o se encuentran en problemas.
Se preocupan por construir un hogar feliz.
Dan independencia adecuada a la edad de sus hijos.
No esperan resultados poco razonables.
Cómo son los buenos padres, un padre responsable y ejemplar
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