A pesar de la molestia que para los padres supone despertase, levantarse y preparar un biberón a medianoche, algunas mamás esta ocupación por el supuesto bienestar de sus hijos y mantienen la rutina.
Si el niño normalmente come bien, no está resfriado y no esta pasando por ningún periodo difícil, cambia de niñera... puedes intentar variar sus hábitos.
Deshacer el camino, al principio, no parece tarea fácil, pero con paciencia y siguiendo ciertos consejos se puede conseguir en un plazo de unos quince días.
El niño, si ha comido bien, no se despierta por hambre (aunque se tome el biberón), sino porque se ha acostumbrado a tenerte cerca y tu presencia, cuando se despierta a medianoche, le inspira seguridad y confort.
El niño se despierta a medianoche
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