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• Descubrir la falta: Admitir que fuiste victima de un atropello, aceptarlo y permitir que los sentimientos al respecto afloren.
• Decidir sanar: Darte cuenta de que rumiar el dolor no permite que la herida sane y no deja que continúes con tu vida. En esta fase, se contempla perdonar como una mejor vía que la búsqueda de venganza.
• Trabajar el perdón: Compadece al ofensor, ponte en sus zapatos (sin que implique pensar que merecías lo que te pasó), no evadas el dolor que experimentas cuando eres agredido. Permite que el perdón sea visto como una actitud benéfica y superior, éticamente hablando, que la baja acción de quien ofende.
• Profundizar: Percibe como sana tu herida y como ganas en el terreno emocional y de la salud a través del perdón.
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