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Existen demasiadas cosas variables e incontrolables en la vida humana, pero la armonía en familia no es una de ellas. Sin importar las circunstancias exteriores, los padres, los hermanos y los hijos serán siempre los mismos. Idealmente, debe decirse lo mismo de la pareja.
Lo mejor en una familia es que todo debería ser amor y armonía. Por desgracia, a veces no es así. En la mayoría de casos cada miembro de la familia suele tirar en dirección contraria a los demás y, en lugar de formar un conjunto compacto, cada uno se convierte en una isla que se encuentra aislada y casi no se comunica con los demás.
Aunque no se trata de convertir a la familia en un “muégano” en el que todos los miembros se vuelven dependientes unos de otros, lo recomendable e ideal es construir zonas de acercamiento familiar que fortalezcan los lazos de unión entre sus integrantes.
La meta de todos debiera ser formar familias armoniosas, cuyos miembros se amen profundamente y sean capaces de disfrutar, tanto de los momentos que pasan juntos, como los que pasan separados, cada uno dedicado a sus actividades personales.
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