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El educar en familia no siempre lo estará presidiendo la cabeza de familia (el padre), es cierto que es el responsable de la familia pero en realidad todos los miembros de la familia tienen cada uno su responsabilidad, pues siempre en una familia organizada se delegarán responsabilidades a cada miembro, entonces los padres deben de saber los siguiente:
Tratar a cada hijo como persona distinta y muy valiosa, independiente, libre y con mucho amor.
Actuar siempre desde la madurez, desde la coherencia interna, desde la propia verdad y la realidad de lo que somos.
Estar atentos y solícitos para reforzar y potenciar cuanto de valioso y positivo observemos en los hijos.
Destacar por completo las “etiquetas” y frases destructivas que minan su autoestima como: “Me avergüenzo de ti”, “eres un desastre”, “no serás nada en la vida”, “cada día vas peor”.
Enseñar a los hijos a pensar por sí mismos y guiarse por lo que es razonable y conveniente para su bien físico, moral y espiritual.
Ayudarles a que aprendan a aceptar las consecuencias de sus decisiones y de sus actos.
Alentar la curiosidad y el interés por todo, potenciar su creatividad y deseos de saber más.
Asumir los padres la parte de error que les corresponde en la mala educación y ejemplo que se da a los hijos y poner remedio cuanto antes.
Descubrir con los hijos el goce de amar; manifestarles con palabras cariñosas y con obras que los queremos y que nos queremos, y enseñarles a amar a los demás, a ser generosos y a compartir y ser solidarios.
Ser ejemplo permanente de autenticidad, sinceridad, alegría, equidad, fidelidad, generosidad, fortaleza, sencillez, confianza, coherencia y amor.
Estar de acuerdo entre los esposos en unas normas claras y precisas, perfectamente conocidas por los hijos y a las que todos deben atenerse sin concesiones.
Sembrar la esperanza en la mente y en el corazón de los hijos y creerlos: capaces, nobles, bondadosos, notables, creativos y felices, y ensenarles a vivir con plenitud un presente de dicha, felicidad y paz; sin amedrentarse ante los problemas y dificultades que hay que convertir en experiencia provechosa.
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