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A veces es algo común que durante un juego los niños se golpeen en cualquier parte de su cuerpo, durante la infancia no es extraño ver que ocurran accidentes.
Por lo normal los niños son inquietos y buscan canalizar sus energías a través del algún juego, pero en algunas ocasiones llegan a golpearse en partes del cuerpo tan delicadas como la cabeza.
Cuando esto sucede la mayoría de las veces los padres no saben cómo sucedió y la mayoría de las veces solo se percatan de su llanto y cuando se dan cuenta tienen un pequeño chichón en su cabeza.
Lo primero que se debe hacer en estos casos es primero conservar la calma, después aplicar hielo en la zona del golpe por lapsos de 10 minutos cada seis u ocho horas durante las primeras 72 horas. Quizá después de todo lo anterior se podrá colocar calor local. También se puede proporcionar algún analgésico o anti-inflamatorio en caso de no observar los siguientes signos:
• Somnolencia (en caso de que el niño no duerma siestas)
• Pérdida del estado de alerta.
• Vómito en proyectil (como chorro de agua que sale por una manguera).
• Pupilas dilatadas.
• Sangre saliendo de la nariz u oído.
• Pérdida del equilibrio.
• Vigilar su coordinación, lenguaje (alterado o no, en su caso el llanto).
Estos síntomas se deben estar alerta durante las primeras 24 horas. Es posible que se necesiten radiografías para ver la severidad del traumatismo.
Sin embargo, si el golpe fue despacio y el niño evoluciona bien; de cualquier forma hay que tomar en cuenta otros posibles síntomas:
• Ver coma reacciona.
• Si está comiendo bien.
• Si reacciona a estímulos externos.
• Si habla o si no habla (si esta en edad de hacer esas actividades).
• Si camina bien y si no siente debilidad en las piernas (siempre y cuando el niño ya camine).
Muchos niños llegan a creer que al quedarse callados sus papás no los regañarán, esto es negativo, ya que impide saber cuál fue la gravedad del golpe y dónde ocurrió.
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