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Es evidente que frente a dificultades reales, especialmente en relación con otros niños, es importante acompañar a su hijo. Si no han podido enfrentarse a un compañero que los amenazaba, es porque, emocionalmente, no se han sentido capaces.
Pero a los adultos les sucede lo mismo: cuando topan con una dificultad que los sobrepasa. Es entonces cuando se busca ayuda, lo mismo pasa con los niños. Lo que se busca es que alguien los ayude a solucionar el problema con herramientas que no poseemos.
Si su hijo tiene alguna dificultad en el estudio, nada mejor que sentarse con él para explicarle lo que no ha comprendido y comprobar dónde están las dificultades, algo importante solo debe de explicarle, nunca haga su tarea. En cambio, si le dice que es tonto, no logrará entender nada de nada.
En definitiva, se trata de hacer alguna cosa para que gane seguridad en sí mismo. Si no le gusta practicar deporte, pero tiene otras habilidades, se le debe dar especial importancia a esas virtudes que le hacen sentirse valioso. Todos los niños tienen cualidades; solo necesitan que los padres miren y aprecien sus esfuerzos y sus talentos.
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