|
Un día apacentando un joven su ganado, gritó desde la cima de un collado:
¡Por favor; ayúdenme! Que viene un lobo, ayúdenme labradores.
Enseguida estos, abandonando sus labores, acuden prontamente, y hallan que es una broma solamente y regresan a lo que estaban haciendo.
Pero una segunda vez vuelve a llamar, y temen la desgracia. Pero segunda vez que los vuelve a burlar.
Pero, ¿Qué sucedió la vez tercera?
Que vino en realidad la hambrienta fiera.
Entonces el joven se desgañota, y por más que patea, llora y grita, no se mueve la gente escarmentada, y el lobo le devora la manada.
Entonces nadie acudió a su socorro y perdió todo su ganado. Que mala broma ¿No?
Cuántas veces resulta de un engaño contra el engañador el mayor daño.
¡No mientas!
|
Escribe tus comentarios