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Cubriéndote la risa
con la mano pequeña,
saltando entre los siglos
vienes, en gracia y piedra.
Que caigan las paredes
oscuras que te encierran,
que te den el regazo
de tu madre, la tierra;
En el aire, en el aire
un cascabel alegre
y una ronda de niños
con quien tu infancia juegue.
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