El corazón de Tláloc

Posted by: César, Categoría: Cuentos infantiles

El charquito quería ser arroyo... pero se estaba secando. Todas las tardes un niño iba a visitarlo y se entristecía porque sus aguas estaban casi secas. Esto era doloroso para el porque el charquito era el único, juguete del niño, y el niño era el único amigo del charquito.

“No dejes que me seque”, le decía el charquito a su amigo.

A los pocos días volvió a hablarle a su amigo:

“Quiero ser arroyo... pero me estoy secando”.

El corazón de Tláloc El niño, que estaba sentado en una piedra, se soltó a llorar. Y sucedió que el corazón de la piedra se ablandó y decidió ayudar a los dos amigos. Al rato, tanto el niño como el charquito oyeron un rumor ronco, como de gran aguacero.


“¡Rrruuunnn, ruuunnn, rrruuunntiaaac... rrruuuncataplac... tlac…”

Hacía el ruido grande que salía de la piedra y que comenzó a crecer, tlac, y seguía creciendo, tlac, muy alto, tlac, se estiraba, tlac, tlac, se empinaba y llegó altísimo. Allá arriba habló a las nubes con voz ronca:

“El charquito quiere ser arroyo y el niño quiere jugar en el a la canoa”.

El corazón de Tláloc Pero las nubes contestaron:

“Nosotras no podemos hacer nada”.

“¿Cómo que no pueden hacer nada? Ahora mismo dejen que la lluvia caiga sobre el charquito”.

La piedra, que ya estaba tan grandota se había vuelto un peñasco, estaba muy enojada, Cuando las nubes la vieron tan furiosa, abrieron rápidamente sus cortinas y salió la lluvia que cayó sobre el charquito. El niño, con una pala abrió un camino y el agua del charquito comenzó a correr y se volvió arroyo.

Pero las nubes, que eran muy envidiosas, sintieron coraje de verlos a todos tan felices. Por eso empujaron el agua para arriba y la escondieron alto, arriba del cielo, cuando el arroyo se dio cuenta que la lluvia no caía, preocupado habló con las mujeres: “Quisiera ser rio… pero mis aguas se están secando”.

Todos fueron a otro rio y trajeron cántaros con agua, jícaras con agua, pero de todas maneras era muy poquita; lloraron y lloraron las mujeres. El corazón de la piedra se ablandó de nuevo, y el peñasco se dirigió a las nubes, más furioso que antes: “¿Dónde escondieron el agua? ¡Tráiganla y échenla al arroyo, y bastante!”

Las nubes hablaron bajito entre ellas y se aconsejaron:

“Tomemos toda el agua, bebámonos la lluvia”.

Se hicieron enormemente gordas de tanta agua que tomaron, y el peñasco les pregunto:

“¿Por qué están tan gordas? ¿Qué bebieron?”

Las nubes se pusieron a temblar y el peñasco les dio un cabezazo y las hizo reventar. El agua cayó sobre el arroyo, que comenzó a crecer y se volvió un hermoso rio adonde iban a pescar los hombres.

El corazón de Tláloc Pero el rio quería crecer y crecer para que sus aguas tocaran tierras lejanas. Por eso dijo:

“Quiero ser mar... pero me estoy secando”.

Todos se apenaron mucho y lloraron. El peñasco se compadeció de nuevo del dolor de los hombres y... ¡tlac!, abrió su cuerpo para que todos vieran su corazón, que era una lágrima grandota. Del corazón de la piedra comenzó a salir agua a borbotones. El rio creció para todos lados y se hizo ancho y se volvió mar. La gente iba a pasear por sus playas y los niños nadaban en sus orillas. El amigo del charquito, que ya era un muchacho, hizo una canoa y se fue con su novia a navegar para conocer mundo.

Pero antes de irse, fueron a despedirse del peñasco y le hablaron, se abrazaron a el y lo llamaron TIáloc por el ruido que hacía su corazón al ablandarse. Y TIáloc es charquito, y TIáloc es arroyo, y TIáloc es rio, y TIáloc es mar... y aunque sea de piedra, se ablanda porque su corazón es una lágrima grandota.

 
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judith says:
al igual que la amiga Vero, también estoy buscando el cuento de los cuatro perritos.. si lo pudieran subir.. se los agradecería mucho. muchas gracias :)
Vero says:
¿no tendran de igual manera la historia de los cuatro perritos? Es una historia de la misma generacion de libros de texto. Era un cuento largo sobre cuatro perritos que crecen en un año y ven el cambio de estaciones de diversa manera. Ojala lo tnegan y puedan subirlo,no lo he hallado en ningun lado, seria grato volver a leerlo.


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