|
Mamá pata se dirige hacia el estanque, seguida de sus pequeños patitos.
De pronto se oye una vocecita detrás de un matorral y sale un ratón gris agitando sus patitas y diciendo:
¡Esperadme! ¡Esperadme! ¡Voy con vosotros!
Los patitos se detienen y miran con desconfianza al recién llegado.
Preguntando uno de ellos:
¿Y tú, quien eres?
Contestando el ratón:
¡Yo soy un pato! ¡Bueno... exactamente soy un ratonipato!
Preguntando otro patito:
¡Ah! ¿Sí? ¿Y dónde están tus plumas y tu pico?
El ratón responde moviendo su colita:
¡Oh! ¡No tengo! ¡Nosotros, los ratonipatos, no tenemos ni pico ni plumas! ¡Sin embargo tenemos orejas y rabo!
Y haciéndoles una pregunta:
¡Y a propósito!... ¿Dónde están sus orejas y el rabo?
Los patos se miran unos a otros un tanto confusos y dicen:
¡Pues... no tenemos! ¡Es que nosotros... solo somos patos!
Contestando el ratón:
¡Ah! ¡Qué lástima! ¡Pues lo siento, chicos! ¡Otro día jugaremos juntos!
Rogando los patitos, agitando sus alas le dicen:
¡Espera por favor! ¿Podríamos jugar hoy contigo? ¡No somos ratonipatos como tú, pero nos encantaría llegar a ser amigos tuyos!
Pensando el ratón y acariciándose los bigotes:
¡Pues... no sé...! ¡Bueno! ¡De acuerdo! ¡Seamos amigos!
Y todos juntos corren hacia mamá pato, que los espera pacientemente al borde del lago. Y únicamente de esta manera el ratón hizo amistad con los patitos.
|