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Una enorme jirafa se acercó a beber en un rio, abrió sus patitas delanteras para poder bajar su largo cuello y se acercó al agua.
Allí vio una sombra, era un pequeño leoncito que se había perdido en el bosque, la jirafa caminó a paso lento hacia él, le tendió la patita y el pequeño león la acarició y se quedó dormido junto a ella.

Más tarde, el leoncito bebía agua en el rio, cuando unos leones se acercaron a él, había llegado el momento de partir.
La jirafa vio como se alejaba el leoncito para siempre, pero a pesar de todo estaba feliz, porque él, había encontrado a su verdadera familia.
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