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Mentirle a la pareja sobre el costo real de algo es más común de lo que piensas ("El ramo solo me costó $700 pesos ¡de verdad!" cuando costó $850). Las parejas necesitan ser honestos y decir la verdad desde el principio, pues esto definirá el tono en que se llevará todo su matrimonio.
No escondan sus cuentas, gastos o deudas. Puede ser un verdadero shock cuando alguien descubre, después de la boda, se entera que su pareja tiene un pésimo historial crediticio o simplemente, no sabe administrarse. Y es que hay a quienes les resulta mucho más difícil e incómodo.
Una opción para los recién casados es abrir una cuenta conjunta para los gastos comunes de la casa, decidiendo con cuanto va a contribuir calla quien, basados en sus ingresos. Cada uno, deberá tener también una cuenta independiente para sus gastos personales.
Un ejemplo:
Algunas parejas acuerdan que, individualmente, pueden gastar, digamos $1000 pesos, de su cuenta conjunta sin consultarle al otro; pero cuando los gastos sobrepasen esa cantidad, deberán discutirse. Ó también pueden acordar establecer un gasto semanal y apegarse a él.
Cualquiera que sea su decisión, deben estar cómodos con lo que establezcan en cuanto a su modo de administrarse, para que así ninguno se sienta comprometido o ahorcado por los gastos, de modo que tenga que recurrir a las mentiras por no sentirse culpable.
Un modo práctico de ahorro sería bueno que de sus ganancias del trabajo y de sus gastos, es que guarden el 10 %, de ese modo poco a poco irán ahorrando dinero, ese dinero guardado les servirá para gastos de improvistos.
Hablando se entiende la gente, y no querrán tener problemas por no saber comunicarse, recuerden que es la base de un buen matrimonio, además del saber comprar.
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