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Imagínate caminando por el pasillo de la iglesia. El vestido esta precioso, el ramo luce divino... pero ¿tu postura? Para brillar realmente cuando eres el centro de atención, quizá sea necesario que practiques un poco para mantener los hombros en su lugar.

Primero lo que NO debes hacer: Caminar tensando los músculos, así tendemos a llevar el cuerpo hacia delante, arqueando la columna, todo lo que provoca tensión y rigidez.
Mejor, cuando camines, trata de imaginar que tus tobillos, rodillas, pelvis y hombros; están alineados. Piensa también en tus piernas como los pilares verticales qua te sostienen. Así, tu columna debe estar alineada.
Inclina tu cabeza ligeramente para ver tus pies, luego levanta un poco tu cara manteniendo la barbilla viendo hacia at frente.
Cuando camines, que te guie tu cabeza.
Tus brazos deben moverse naturalmente, sin esfuerzo. Camina con gracia, soltura y fuerza.
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